Aide et Action es una organización que orienta sus esfuerzos hacia la construcción de un mundo en el que la dignidad esté asegurada para todas y todos. Nuestra principal herramienta y palanca para el desarrollo es la educación, la cual ha sido reconocida a nivel global como uno de los derechos humanos fundamentales dado su estrecho vínculo con el progreso pleno de los individuos, tanto en lo particular como en lo social, y por sus efectos directos en la calidad de vida y los niveles de ingreso de la población.
Así, el reto para Aide et Action es contribuir a generar condiciones para que los más de 70 millones de infantes en el planeta en edad escolar que no están matriculados en la escuela¹, puedan no sólo tener garantizado el acceso a una educación de calidad, sino que también dispongan de oportunidades reales para poder permanecer en la escuela y concluirla exitosamente, plenamente conscientes de que la educación cambia el mundo.
Nuestra tarea en la región de América Latina y el Caribe se basa en el reconocimiento de sus particularidades. En esta zona, las políticas gubernamentales en materia educativa puestas en marcha en décadas pasadas en la gran mayoría de los países de la región, han aumentado sustancialmente la oferta educativa logrando una matriculación en la educación primaria de 96 por ciento durante los años 2001/2002², lo que representa 10 puntos porcentuales más de lo que se tenía 10 años atrás. Con esto, la cobertura en educación primaria es un problema casi resuelto y las posibilidades de garantizar que los 2 y medio millones de niñas y niños que aún se quedan fuera de la escuela en la región cuenten con un espacio para el año 2015, tal y como se prevé en los objetivos del milenio, es factible si se continúan los esfuerzos emprendidos.
No obstante, los importantes avances en la cobertura en la educación primaria en la región, aún persisten obstáculos importantes que limitan las oportunidades reales de determinados grupos de población para permanecer en el sistema educativo y concluir satisfactoriamente los estudios básicos. Las condiciones de la oferta educativa, particularmente la calidad de ésta asociada a la profesionalización de las y los profesores así como la disponibilidad de apoyos técnico-pedagógicos, y las condiciones de la demanda asociada a los niveles de pobreza de ciertos grupos de población y al nivel educativo de los padres y especialmente de la madre, son factores determinantes que limitan las oportunidades de éxito de una parte importante de la población que se matricula en la escuela pero que no logra concluir ni un grado y mucho menos terminar con el ciclo de educación básica.
Así, a pesar de que en la región el 96 por ciento de la población infantil tiene acceso a la educación primaria, sólo el 84 por ciento logra permanecer en la escuela y alcanzar el quinto grado. Las situaciones más extremas al respecto se presentan en países tales como Nicaragua, Guatemala y la República Dominicana, donde el porcentaje de infantes que logran llegar al quinto grado es menor al 70 por ciento y donde las tasas de reprobación en el primer grado superan el 20 por ciento.
Las condiciones socioeconómicas de los grupos poblacionales que en mayor proporción desertan del sistema educativo son una variable directamente relacionada con ese hecho. A nivel regional, el 27 por ciento de la población de entre 15 y 19 años del quintil de ingreso más bajo no logró culminar la educación primaria, lo cual contrasta con el porcentaje correspondiente al quintil de ingreso superior que es de 3.7. Nuevamente, es posible apreciar situaciones extremas en algunos países en los que se dan amplias brechas entre los porcentajes de la población que en función de su nivel de ingreso logran concluir el ciclo de educación primaria (Guatemala 53.7 contra 10.7, Nicaragua 59.9 contra 12.6 y Honduras con 54.1 contra 6.9).
El nivel contextual de las comunidades también tiene un efecto sobre el grado de éxito para la conclusión de la educación primaria, ya que en América Latina y el Caribe el porcentaje de la población de entre 15 y 19 años en zonas rurales que no concluyó su educación primaria asciende a 27 por ciento y el porcentaje para este grupo etario en zonas urbanas es 9 por ciento. De igual forma, la pertenencia a un determinado grupo étnico tiene un efecto sobre estos porcentajes que plantea una diferencia de 30 por ciento para los grupos indígenas u originarios con respecto a 13.5 por ciento para los no indígenas. De igual manera se podrían identificar otras diferencias en las posibilidades de éxito asociadas a la pertenencia o no a los grupos de población con necesidades educativas especiales, el nivel educativo de la madre, la alimentación, la salud y toda una serie de factores que no son compensadas con la oferta educativa existente actualmente.
Por tanto, garantizar el acceso a la educación es una solución parcial a la problemática, la cual debe enfrentarse con medidas focalizadas en función de las particularidades de los grupos de población que eviten que estos espacios contextuales particulares se conviertan en espacios fértiles para la reproducción de la deserción y el fracaso escolar y, por ende, de la pobreza.
La creación de espacios educativos con una infraestructura inadecuada, con profesores menos capacitados y mal remunerados y con insuficiencia de materiales de apoyo técnico-pedagógico, se convierten en espacios dirigidos a los grupos de población en desventaja en los cuales se da una reproducción de las condiciones particulares de esos grupos, lo que implica minimizar las oportunidades reales de éxito educativo y de una mejora sustancial en la calidad de vida derivado de ello.
Adicionalmente, existen prácticas pedagógicas que al interior mismo del aula reproducen la segregación social en función de las condiciones socioeconómicas particulares de los alumnos, lo que en conjunto nos da toda una serie de factores asociados a la oferta y la demanda educativa que al entrar en contacto, más que representar espacios de oportunidad para una educación de calidad y de desarrollo humano, se visualizan como espacios reproductores del status quo, llámese pobreza y exclusión social. Así, la exclusión no se da ya en el acceso a la escuela sino en los niveles de calidad y oportunidad real para el éxito educativo.
Esta situación demanda la puesta en marcha de políticas integrales, es decir, que afecten positivamente todos los factores determinantes de la situación. Asimismo, se requiere el involucramiento tanto de las instancias gubernamentales, del conocimiento y aporte académico de las universidades y del compromiso y acción de la sociedad civil, para trabajar coordinadamente con los actores de la comunidad educativa (docentes, padres y madres de familia y alumnos) en la búsqueda de condiciones para la generación de espacios reales de oportunidad para el acceso, la permanencia y logro educativo de todas y todos los niños y niñas en la región.
As í, Aide et Action visualiza la inclusión a una educación de calidad como un compromiso y un espacio de oportunidad para el desarrollo de nuestros pueblos. La generación de acciones focalizadas en función de las condiciones de la población y el trabajo coordinado con los actores relevantes son componentes relevantes en nuestras acciones que tienen por objeto propiciar oportunidades reales para la inclusión que permitan un desarrollo educativo de todas y todos para una vida mejor.
UNESCO, 2007. EFA Global Monitoring Report 2008. Oxford University Press, Pág. 49.
ONU, 2005. Objetivos de desarrollo del Milenio, una mirada desde América Latina y el Caribe. Pág. 87.
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